Sala de Prensa
Columna Rotafolio
Inequidad, decepción y desconfianza, las claves del 1 de Julio
Columna Rotafolio
Inequidad, decepción y desconfianza, las claves del 1 de Julio

Inequidad, decepción y desconfianza, las claves del 1 de Julio
Javier Corral Jurado
Un día antes de la jornada electoral del 1 de julio, publiqué una colaboración especial en El Universal sobre la importancia de la elección. Dije que, más allá de los resultados, nuestra democracia electoral enfrenta dos deficiencias estructurales que de no atajarse en definitiva mediante reformas legislativas, pueden cobrarle su propia vigencia y terminar convirtiéndola en una imposibilidad: el rol de los medios de comunicación con relación al derecho a la información y un auténtico control de los gastos de las campañas.
"Regular a los medios electrónicos, particularmente a la televisión —como bienes públicos concesionados— para que sirvan a la democracia, y no sólo a un partido político o a los exclusivos intereses de sus detentadores, debe colocarse como la prioridad de la lucha por la consolidación democrática en el país. Regular de manera más eficaz el dinero en la política, es el otro reto. Abdicar de estas dos responsabilidades sería suicida para la clase política y de nefastas consecuencias para la sociedad en general".
Tras los comicios reitero mi opinión, pues está ahí, en esos dos asuntos los ejes esenciales en los que realmente se libró la competencia electoral tanto a la Presidencia de la República, como en la nueva conformación del Congreso, y que constituyen la desigual arena de la disputa, una enorme zona de inequidad que ha provocado el rechazo a los resultados por parte de miles de ciudadanos, atizada la inconformidad social por el escándalo de las tarjetas de Soriana y los monederos electrónicos del Banco Monex, de los que cada día que pasa tenemos más información sobre la ilegal como repugnante compra y coacción del voto que realizó el PRI en varias zonas del País. Por supuesto también está la ilegal e inmoral intervención de los gobernadores, ostensiblemente el caso de César Duarte en el Estado de Chihuahua, en abierto apoyo con recursos públicos a los candidatos de su partido.
Debido a lo anterior estoy convencido de que tanto Acción Nacional como el PRD, debiéramos compartir información, sumar esfuerzos y empeñarnos en limpiar esta elección; lo que nos acercaría a la vez para desplegar un trabajo conjunto en las cámaras del Congreso en materia de reforma política. Resulta muy importante darle seguimiento a las denuncias y quejas presentadas ante las autoridades sobre los abusos de los gobernadores, el manejo tendencioso y manipulador de las encuestas por parte de varios medios, el descomunal gasto de la campaña de Peña Nieto, así como los casos de compra y coacción del voto.
Atajar con toda fuerza la inequidad con la que se desenvuelven aún nuestros procesos electorales y someter a un verdadero sistema de rendición de cuentas a los gobiernos locales, debe colocarse como la prioridad de las oposiciones en la próxima legislatura del Congreso Federal. Esto podría ser el núcleo de una agenda común entre el PAN y el PRD, que reimpulse la reforma política en su sentido más amplio y de claro combate a la corrupción; de lo contrario perpetuaríamos el modelo de colusión de los poderes fácticos, el financiero y el mediático, con el PRI.
Sin embargo, si somos honestos en el análisis del proceso electoral pasado y no nos quedamos solamente en denunciar la conducta que reprochamos a nuestros adversarios, debemos reconocer que el desenlace tiene también otras causas, de las que hay que hacernos cargo, tanto los del PAN como los del PRD.
He sostenido que entre la decepción que causó el PAN en el ejercicio del gobierno y la desconfianza que no logró remontar Andrés Manuel López Obrador - más dueño de la izquierda que líder -, construyó Televisa la percepción del carácter ineluctable de Enrique Peña Nieto y logró imponerlo primero como candidato en el PRI, y luego como Presidente de México. Pero se pudo desarrollar esa estrategia puntual y de largo alcance, aprovechando las omisiones, errores y debilidades del PAN; también por una perfecta utilización del miedo de mucha gente - al final del proceso - por el tabasqueño, que no pudo sacudirse en seis meses la imagen de intolerancia que firmemente construyó en seis años, por más que trabajó en una nueva imagen y actitud conciliadoras. El PAN ha recibido un claro voto de castigo, en varios de sus otrora bastiones; y al peje no le dio su nueva prédica amorosa, para borrar todo el odio que había sembrado con sus generalizadas como injustas acusaciones o descalificaciones a cualquiera que no pensara como él.
Pero la mayor sanción del electorado la tiene Acción Nacional, en su triple vertiente: como partido, como gobierno y como estrategia de campaña. De hecho se explican una con otra, tienen una correspondencia, y por lo tanto hay una corresponsabilidad.
Mucha gente me decía que para que el PAN se sacudiera internamente y pudiera reencontrarse con sus fines, necesitábamos enfrentar la derrota electoral del pasado domingo. Es que entramos desde hace años a un proceso gradual pero sostenido de deterioro, de descomposición ética, en el que fueron perdiendo vigencia muchas de nuestras normas estatutarias y aplazados varios de los temas de nuestra agenda de cambio político sustancial. Arriamos incluso varias de las principales banderas de nuestra lucha histórica; particularmente la lucha contra la corrupción, y se cohonestó con prácticas de manufactura priísta de la que tantos y tantos años nos quejamos. Eso generó una decepción entre nuestro electorado de más largo aliento, pues mientras al PRI prácticamente se le dispensa ser corrupto pero no se le perdona la inexperiencia, al PAN se le podía comprender que no pudiera en algunos temas, pero jamás aceptarle que disimulara frente actos de corrupción.
El otro gran tema es la insultante concentración de la riqueza del país en unas cuantas manos, fruto de un modelo económico al que no se le ha tocado ni con el pétalo de una rosa. La compra del voto es fruto más de la inequidad social, más que de la electoral; de la manera en que se han ensanchado los fenómenos de exclusión social.
El PAN puede recuperarse y relanzar su oferta de cambio con todo vigor si realiza un profundo, sereno, análisis de esa corresponsabilidad tripartita. Si es capaz de realizar un proceso honesto de reflexión que más que culpables, identifique las causas y vuelva a colocar en el centro de su acción política a la persona y su meta de bien común. Antes de definir qué relación quiere tener con el nuevo gobierno y cuál su papel en el Congreso, lo que el PAN necesita preguntarse es qué partido quiere seguir siendo, que ideas y programa quiere defender para beneficio de los mexicanos.
Muchos temas necesitan una redefinición: la relación del partido con los funcionarios emanados de él; el compromiso con ciertos temas políticos, económicos y sociales; la apertura hacia liderazgos sociales; su cercanía con mujeres, jóvenes; luchar para que nuestros órganos internos sean liberados de camarillas, que no sean manipulados y terminar con esos procesos eleccionarios internos en los que sale la gente a votar por premio, o como lealtad a personas o grupos y no a principios. Reorientar los gastos internos y desburocratizar el enorme aparato actual. Trasparentar los recursos de las bancadas en el Congreso; castigar ejemplarmente la violación a nuestras normas y principios. Un ejercicio que le devuelva al PAN su horizonte de largo plazo, su ambición por la historia y sacudirlo en contra "del mero apetito por el poder" que nos mantiene en el inmediatismo de la siguiente elección, y también, la intolerancia a la crítica que frecuentemente percibimos.
El PAN puede hacer de este duro revés electoral, una gran oportunidad. Y recuperar el ideal como convicción y motor. La política ayuna del ideal termina en pragmatismo que todo relativiza, contemporizando con situaciones turbadoras, no solo tolerando el mal sino permitiendo que éste se enquiste en el cuerpo social, gangrenándolo. Pragmatismo que termina comprimido por un relativismo moral al final termina por aceptar, por justificar, todo.
Recordemos el caso de la Democracia Cristiana Italiana, titular de gestas extraordinarias en la estabilización de aquel país, pero que no supo o no quiso reencontrarse con su talante original, ni aprendió de las derrotas.
La DC italiana enfrentó, sistemáticamente, dilemas morales algunos tan conocidos como cuando fueron aprobadas leyes por el parlamento de mayoría opositora contrarias a sus principios, entre otras, a favor del aborto. Sus primeros ministros recibieron el apremio o la presión de renunciar a efecto de no firmar los decretos parlamentarios correspondientes. En esa coyuntura DC se opuso abiertamente a las leyes; sin embargo el primer ministro democristiano las publicó. Argumentaron en su defensa que era responsabilidad hacerlo porque vivían bajo reglas democráticas, que si renunciaban sería un precedente para otras decisiones en el parlamento.
En los años ochentas aquel país sufrió los embates de dos fuerzas poderosas: la guerrilla izquierdista, Las Brigadas Rojas y el crecimiento de la mafia italiana.
En esa coyuntura se produjo un avance importante del partido comunista, el antiguo primer ministro, Aldo Moro, fue nombrado negociador con los comunistas para formar un gobierno. A punto de alcanzar su objetivo Moro fue secuestrado por la Brigadas Rojas y finalmente ultimado y abandonado en una cajuela de un carro estacionado en una de las calles de Roma.
¿Cuál fue la causa del descrédito que hoy sufre la DC? No fue el papel que tuvo en la publicación de leyes contrarias a su ideología, fueron dos asuntos graves: la actitud de Andreotti no muy transparente y equívoca frente al secuestro de Moro y el otro que fue la puntilla en su desplome fue el cargo, no comprobado totalmente, de haber hecho tratos con la mafia italiana a cambio de favores mutuos que implicó el asesinato de adversarios políticos de Andreotti.
El primer ministro democristiano famoso por inteligente y articulado decía había que convivir con el mal para mantener el bien. Este argumento los moralistas denominan el Mal Menor; decisiones que se toman frente a dos males uno mayor y otro menor. Con todo y la inteligente argumentación de Andreotti el pueblo le perdió la confianza, ese partido hoy naufraga en el mundo de la irrelevancia política.
Armonizar medios y fines en la acción política es uno de los más difíciles retos. Ese es el reto futuro que hoy tiene Acción Nacional. Santo Tomás de Aquino, uno de los grandes pensadores católicos y una de nuestras fuentes filosóficas como pensamiento humanista, decía “para que uno obre bien no sólo se requiere la obra que se hace sino también el modo de hacerla”, esa virtud es la prudencia. Y prudencia y mucha franqueza necesitará el PAN en los próximos meses.
| < Prev | Próximo > |
|---|
SUSCRÍBETE A "DE FRENTE"
Columna Antena Radio
Etiquetas
Columna Rotafolio
-
Dinero maldito, que nada vale.
2013-06-16, , Fuente: La Silla Rota Dinero maldito, que nada vale ... -
Telecomunicaciones, reforma vigente.
2013-06-11, Telecomunicaciones, reforma...
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5

















Comentarios
todas la notificaciones.
El verdadero cambio estructural del pan , sera cuando como bien lo dices, nuestras convicciones politicas y partidistas vuelvan a ser el fundamento de nuestro partido, pero tambien cuando los politico roedores den la oportunidad a gente nueva tomar las riendas del partido, y nos dejemos de andar criticandonos y atacandonos internamente. Entonces y solo entonces podremos ofrecer a Mexico un PAN exitoso.
Gracias Javier Corral! Quien dara seguimiento a la deuda del Estado de Chihuahua? Cuanto mas nos habra endeudado la enlodada eleccion 2012? A quien podremos recurrir los ciudadanos que nos sentimos defraudados con los resultados del carro completo en el Estado?
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.