En las horas más desgraciadas de Morena -cuando sus propias contradicciones han regresado a cobrarle- la oposición se degradará. Dilapidará la rara oportunidad que el desgaste del poder le había concedido y, ahí en donde pudo erigirse como alternativa, se inmolará.
¿Cuál es el camino más rápido hacia el fondo?
Pedaleando hacia atrás, en vez de ofrecer renovación o cuadros íntegros, la oposición regresará a las zonas más oscuras del panismo: hará de María Eugenia Campos proyecto nacional.
¿Hacer un árbol con la leña caída?
Metiendo reversa en un tiempo que exige avance, levantará en hombros a una de las peores herencias de su alianza con el tricolor: una gobernadora marcada por haber recibido recursos ilegales de César Duarte y vinculada a proceso por cohecho tras los millones entregados por el exgobernador hoy encarcelado.
¿Por qué este futuro tiene la forma de un recuerdo?
Fijando el estándar en niveles subterráneos, seguirá las banderas de quien logró manipular la justicia para revertir su propio auto de vinculación a proceso.
¿No son antónimos el reciclaje y la renovación?
Encontrando virtudes allí donde el resto ve delitos, convertirá en figura de unidad a quien fue acusada de cohecho y uso indebido de funciones durante su paso por la presidencia municipal de Chihuahua.
¿Qué hará la oposición en privado si hace esto cuando todos miran?
Tropezando cada vez con peores piedras, la oposición convertirá un liderazgo enano en presencia constante mediante una operación mediática sostenida con recursos públicos. Pasearán a María Eugenia Campos por estudios de televisión, radio y columnas. Al cabo que las vergüenzas las pasará ella.
¿Lo de Xóchitl fue lección o fue ensayo?
Rehabilitando a sabidos delincuentes, asumirá que, si logra instalar la narrativa de Morena y el narcoestado, nadie reparará en que ellos mismos cierran filas en torno a perfiles con órdenes de aprehensión por sus vínculos con el régimen que saqueó al país.
¿La desvergüenza puede contarse o es infinita?
Confundiéndose en una época que exige claridad, llegará a creer que toda acusación -persecución es como la llama- confiere una secreta virtud purificadora. Que es posible replicar la lógica del histórico desafuero.
¿La traición a la patria equivale a la apertura de un camino para llegar a un hospital?
Agachándose en una época que exige rectitud, terminará por respaldar cualquier forma de intervención extranjera en nuestro país, convencidos de que toda intromisión es legítima si erosiona a Morena.
¿De qué es esto una metáfora?
Enfureciendo la memoria de Juárez, la oposición volverá a mirar hacia fuera esperando tutela o salvación, confirmando la razón principal por la cual la frontera no puede quedar en sus manos. Encogiéndose en tiempos que exigen tamaño, convertirá el conflicto exterior en arma de disputa doméstica.
Esta vez, México no encontrará refugio en el desierto.
Huyendo de las consecuencias de sus actos, intentará salvar a Maru Campos como sea: una diputación, cualquier cargo con fuero. La victimización es el comodín para cuando la protección política no alcance.
Así son.
Remarcando la diferencia entre ambos proyectos de nación -asumiendo que merece el nombre de proyecto una mera estrategia de supervivencia- confirmará todo lo que Morena ha dicho: que ellos son el Norte y el guinda el Sur; que unos son lo Malo y los otros lo Bueno; que Morena es el Futuro y la oposición el Pasado.
Para beneplácito de Morena, la oposición no avanza hacia la construcción de una alternativa frente a la Cuarta Transformación, sino a la rehabilitación de las causas históricas que la fundaron.
Pudiendo corregirse, la oposición seguirá errando. En vez de poner a la mesa una alternativa de porvenir, ofrecerá un recalentado. Una vuelta al más oscuro de sus pasados.
@vannessarr
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