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Palabras de Javier Corral sobre la reducción a la jornada laboral

Palabras de Javier Corral sobre la reducción a la jornada laboral

Convencido de que se trata de una reforma importante, que colma la Primavera Laboral que inició con Andrés Manuel López Obrador y continúa con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo , he votado a favor de la Reforma Constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas. Les comparto mi discurso a favor de este ajuste Constitucional, que iba exponer hoy en tribuna.

Hablar de pobreza no es lo mismo que vivirla. Para millones de personas no es un concepto, es una realidad cotidiana, no podemos ser omisos ante una desigualdad que ha dejado heridas profundas, heridas que no se ven, pero que se sienten todos los días en muchos hogares de nuestro país, porque la pobreza no solo impacta el bolsillo, lastima la dignidad, desgasta el ánimo y muchas veces quebrante el tejido social. El daño físico, emocional y social que ha provocado la desigualdad en el país, es incalculable; por eso, hay que decirlo con toda claridad, el combate a la desigualdad es uno de los principales desafíos de nuestra nación.

De 2018 a 2024, 13 millones 400 mil personas salieron de la pobreza y casi dos millones, de la pobreza extrema. Las cifras históricas que el INEGI informó hace unos meses, ha sido la noticia más importante que México ha dado al mundo en varias décadas.

El progreso del país no es, como se pretende banalizar, consecuencia directa sólo de los programas sociales, y la población vulnerable a la que atiende; si bien, los apoyos directos contribuyen al ingreso del hogar, la mejoría en la calidad de vida de esos millones de personas, es resultado de la determinación política que implica poner al ciudadano al centro.

Y bajo ese enfoque hay que entende el conjutno de cambios que se han hecho en materia laboral y que sin duda, han recuperado la dignidad al trabajador.

Nadie puede menoscabar que como en ninguna otra época, la Cuarta Transformación ha atendido a los que más luchan, más trabajan, más contribuyen y habían sido absolutamente olvidados.

Se ha legislado para acabar con la subcontratación, incrementar los días de vacaciones, darle prestaciones a quien se autoemplea por medio de alguna plataforma tecnológica, incluso hemos legislado para que al trabajador se le permita sentarse, de ese tamaño ha sido el olvido y claro, el incremento histórico al salario mínimo.

La primavera laboral que hoy vive el país es innegable. López Obrador recogió el salario en 80 pesos y lo dejó en casi 249 pesos, en cinco años aumentó el salario, lo que no había aumentado en casi cuarenta.

Este 2026, el salario mínimo es de $315.04 pesos diarios y en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN) es de $440.87 pesos. El aumento al Salario Mínimo General es de 13% y ha recuperado un 154% su poder adquisitivo.

Ese necesario viraje en los derechos laborales que inició hace más de siete años, sacó de la cifra total, a 6.6 millones de mexicanas y mexicanos de la pobreza.

Y como saben, la presidenta Claudia Sheinbaum se ha propuesto que, para el final de su sexenio, en 2030, el salario mínimo sea suficiente para comprar 2.5 canastas básicas, aproximadamente $11,500 pesos. El impacto de estas decisiones, será determinante.

Los aumentos al ingreso que han ocurrido desmintieron el mito de que al hacerlo se generaría una espiral inflacionaria, se inhibiría la creación de empleos, y la creencia estúpida que el mercado, sin regulación, llevaría al progreso, como si a éste le interesara algo más que la plusvalía.

Reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas, como propone la propuesta de reforma al 123 constitucional, sigue esa lógica, es parte de esa apuesta por fortalecer al Estado, robusteciendo los derechos de sus ciudadanos.

Nuestra Constitución concibe la democracia no sólo como una forma de gobierno, sino como una forma de vida, la reforma que discutimos va en armonía con el concepto y cosmovisión escrito en nuestra Carta Magna, pue no basta tener derechos políticos, si no hay tiempo para ejercerlos.

Esta reforma avanza en la importante decisión política y auténticamente humanista de valorar el esfuerzo diario de las y los trabajadores del país. Medio siglo tuvo que pasar para hacerle este ajuste a nuestra Constitución, por lo que su aprobación será también reconocer la enorme paciencia y resistencia del trabajador.

Además de la reducción de la jornada laboral, la reforma constitucional aborda también las horas extras, les fija límites, para que el trabajo extraordinario no exceda las cuatro horas diarias, ni las doce en la semana, refuerza la protección a los trabajadores menores de edad, prohibiéndoles éstas y establece la obligación al empleador de implementar un registro electrónico del tiempo trabajado y garantizar así, el cambio constitucional.

No se equivocaba el Papa Francisco cuando decía que la solidaridad es luchar contra las causas estructurales de la pobreza y entendida en su sentido más amplio, dijo, es también un modo de hacer historia.

La apuesta por mejorar el ingreso y las condiciones de vida de los que menos tienen nos ha confirmado ya, aunque a algunos aún hoy les cueste admitirlo, que el método del humanismo mexicano funciona, es eficaz y da resultados. “Por el bien de todos, primero los pobres”, no debe nunca dejar de ser nuestro gran faro.

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